
Sufrió el Sevilla para hacer valer el gol de Kanouté en la primera mitad y logró aguantar ante un Valencia que se instaló en el despropósito y el desorden en un partido en el que hubo tres expulsados —dos por el Sevilla y uno por el Valencia—, un penalti errado por parte de Banega, paradas majestuosas de Varas y Guaita —los mejores— y un equipo, el de Marcelino, con más cuajo, que supo manejarse mejor en los instantes circenses del segundo acto.
La única historia del primer tiempo fue la que escribió el conjunto sevillista con mejor actitud, un orden táctico definido y una sensación de peligro continúa cada vez que hacían metros hacia el área de un Valencia, dibujado con un 4-3-3 inoperante, desordenado y sin chispa. Kanouté materializó una de las contras andaluzas para lograr el único gol del partido. El resto lo evitó un gran Guaita.
El Valencia intentó aparecer en el segundo tiempo. Y lo consiguió por unos minutos. Pero el espacio de tiempo entre el 57 y el 71 fue para olvidar. Primero se quedó el Sevilla con uno menos por expulsión de Trochowski. Más tarde Escudé, último defensa local, comete penalti sobre Aduriz y se va a la calle. Banega falla la pena máxima. Al minuto, Aduriz cae en la trampa de la zaga sevillista y se autoexpulsa respondiendo a un pisotón de Spahic con otro. Solo se fue al vestuario el valencianista. Tras esto cerrojazo local e inactividad visitante.