
Al Sevilla FC le valió una buena primera mitad ante un Zaragoza que más allá de la voluntad en el segundo acto puso poco fútbol. Marcelino le dio un giro al equipo, que resultó muy efectivo en el primer tiempo, con Negredo en punta de lanza, dando una cátedra de juego inteligente y de alta escuela. Negredo marcó la diferencia. Es evidente que el Sevilla con el madrileño en forma y en acción es otro, y eso se demostró claramente en La Romareda. La variante táctica de Marcelino, no obstante, también contribuyó lo suyo. Medel jugó entre la defensa y una línea de cuatro, con Trochowski y Rakitic en el centro y Navas y Perotti en los extremos. La salida del equipo fue apabullante. En 10 minutos Negredo dispuso hasta de dos claras ocasiones de gol que llegaron por la banda de Navas, mientras que Rakitic dio un pasito más adelante en su puesta a punto. El croata se mostró suelto y tomó las riendas del juego del equipo, algo que siempre influye para bien... Pero la clase, la elegancia al servicio de la praxis estaba reservada para el nueve. Negredo estaba en todas, con taconazos y cola de vaca incluida, forzando tarjetas y exhibiendo, sobre todo, mucha confianza en sus acciones. La confianza de los que se saben muy superiores. Y así llegó el gol, en una contra rápida que dejó al madrileño en suerte ante Mateos, partiéndole y cayendo claramente derribado dentro del área. Él mismo transformó el penalti, ajustando su disparo al máximo al palo izquierdo de un Roberto que, pese a que adivino la intención, nada pudo hacer. El Sevilla continuó siendo mejor, aunque no se prodigó tanto en ataque con la ventaja en el marcador. Redujo un poco el pistón, buscando el error maño en la zona de creación para salir a la contra. Finalmente 3 puntos que hace que el equipo levante cabeza.