
La impericia luce en el Sevilla. Primero, en cada decisión tomada por el entrenador Manolo Jiménez, quien no supo leer la ausencia de Zokora y le dio el mando del juego a dos futbolistas sin prestancia ni ritmo para ello, Lolo y Renato. Se lució también el técnico al meter en el campo a Koné por Negredo, al situar a Sergio Sánchez en el lateral sin razones aparentes y en definitiva al no dotar a su equipo del espíritu necesario para ganarle el partido a un Valladolid que jugó con uno menos desde el minuto 39 de la primera mitad.Jugando al trote, y sin futbolistas como Zokora o Kanouté, resulta complicado ganarle al Valladolid. Si esta plantilla es la mejor de la historia, no caben recambios como Koné, que quedó retratado en dos acciones puntuales en la segunda mitad. El resultado, indignación en la afición y dos empates consecutivos en casa que alejan al Sevilla de la grandeza.Mejor en muchas fases que su rival, se adelantó en el marcador con un golazo de Manucho y se mantuvo con dignidad cuando tuvo que fajarse coPor primera vez en todo el partido presionó en la línea de creación del Valladolid y lucieron sus individualidades, como en un jugadón de Navas dentro del área. Marcos hizo un claro penalti y Luis Fabiano con uno menos.Si bien el Sevilla gozó de hasta tres claras ocasiones para llevarse la victoria, nunca fue el equipo que asalta a su rival hasta desarbolarlo.






